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¿Qué ocurre con el aceite usado que sale de un taller?

El residuo que se genera en cada cambio de aceite debe seguir un proceso de recogida y tratamiento que permite recuperar parte de sus componentes y utilizarlos de nuevo.

Cada cambio de aceite que se realiza en un taller deja algo más que un vehículo listo para volver a la carretera. El aceite retirado se convierte en un residuo peligroso que debe ser almacenado, identificado y gestionado correctamente. La normativa establece además que los aceites usados deben recogerse por separado y priorizar su regeneración o reciclaje.

No es un asunto menor dentro de la posventa. Según los datos de SIGAUS correspondientes a 2025, la automoción representa el 58% del aceite industrial puesto en el mercado, mientras que la organización señala que cada año se recogen alrededor de 65.000 toneladas de aceite usado en unos 35.000 talleres de toda España.

Qué debe hacer el taller con el aceite usado

El primer paso se produce en el propio puesto de trabajo. El aceite debe extraerse evitando derrames y almacenarse en recipientes adecuados, cerrados y correctamente identificados. Además, no debe mezclarse con agua ni con otros residuos o sustancias cuando esa mezcla pueda dificultar su posterior tratamiento.

El taller, como productor de este residuo, debe estar registrado como productor de residuos peligrosos en los términos que correspondan a su actividad y a la normativa de su comunidad autónoma. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, incluye expresamente a los talleres de automoción entre los productores de aceites industriales usados y establece la obligación de almacenarlos correctamente y entregarlos a gestores autorizados.

La entrega tampoco puede hacerse a cualquier operador. La recogida y el transporte deben realizarse mediante gestores autorizados, y la normativa establece mecanismos de control para identificar el residuo y garantizar su trazabilidad.

Qué ocurre con el aceite después de salir del taller

La gestión no termina cuando el recogedor se lleva el depósito lleno. La Ley 7/2022 establece que los aceites usados deben gestionarse dando prioridad a la regeneración o, cuando esta no sea viable, a otras operaciones de reciclado con un resultado ambiental equivalente o mejor.

¿En qué se traduce esto? El aceite usado puede someterse a distintos procesos para eliminar agua, sedimentos, aditivos y otros contaminantes. Cuando sus características lo permiten, la regeneración permite recuperar las bases lubricantes que contenía el aceite y utilizarlas de nuevo como materia prima para fabricar nuevos lubricantes.

De esta manera, un aceite que ya ha cumplido su función en un motor puede volver al ciclo productivo en lugar de convertirse simplemente en un residuo. Cuando la regeneración no resulta viable, existen otras opciones de tratamiento previstas para estos residuos.

Los datos de SIGAUS muestran la dimensión de este proceso: durante 2025 gestionó más de 137.000 toneladas de aceite industrial usado en España, procedentes de unos 66.000 puntos de generación. Para hacerlo posible fueron necesarias alrededor de 177.000 operaciones de recogida.


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