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Qué obligaciones tienen los talleres con los envases de recambios y otros productos

La gestión de embalajes y recipientes utilizados en las reparaciones está regulada por una normativa que distingue las responsabilidades del taller y las de los productores.

Cajas de cartón, embalajes de plástico, garrafas de lubricante o recipientes de productos químicos forman parte de los residuos que puede generar un taller durante su actividad. Su gestión no siempre sigue las mismas reglas, especialmente cuando los envases han contenido sustancias peligrosas.

La Federación Española de Empresarios de Talleres de Automoción (CONEPA) y el sistema colectivo GENCI anunciaron el pasado 22 de octubre un acuerdo para ayudar a los profesionales a conocer sus obligaciones en esta materia. La iniciativa recupera una cuestión regulada por el Real Decreto 1055/2022, de envases y residuos de envases, cuya aplicación también afecta a los establecimientos de reparación.

La normativa distingue entre envases domésticos, comerciales e industriales y establece responsabilidades diferentes según la actividad de cada empresa y su intervención en la cadena de comercialización.

Qué debe hacer el taller con los envases que recibe

Cuando un establecimiento utiliza recambios o productos suministrados por terceros, puede convertirse en poseedor final de los residuos de sus envases. En ese caso, debe gestionar esos materiales conforme a su clasificación y al sistema de recogida correspondiente.

Los envases comerciales e industriales que no estén sujetos a un sistema de depósito y devolución deben separarse por materiales y peligrosidad. Según el tipo de envase, la normativa contempla su entrega a los sistemas de recogida establecidos, a gestores autorizados cuando corresponda o, en el caso de determinados envases comerciales, a los servicios municipales previstos en las ordenanzas.

La situación requiere especial atención cuando se trata de recipientes que han contenido aceites, disolventes u otros productos peligrosos. Su clasificación como residuo depende de sus características y de los restos que puedan contener, por lo que no deben tratarse automáticamente como simples envases de plástico o metal.

También deben mantenerse unas condiciones adecuadas de almacenamiento y separación, evitando mezclas que dificulten su gestión o puedan generar riesgos. Estas precauciones forman parte de las buenas prácticas para la gestión de residuos en talleres.

No todas las obligaciones corresponden al taller

Uno de los aspectos importantes del Real Decreto 1055/2022 es la distinción entre quien introduce productos envasados en el mercado y quien utiliza esos productos durante su actividad profesional.

Con carácter general, los productores de producto son responsables de financiar y organizar la gestión de los residuos de envases comerciales e industriales, mediante sistemas individuales o colectivos. Los talleres, por su parte, deben cumplir las obligaciones que les correspondan como poseedores de esos residuos.

Esto no significa que cualquier establecimiento de reparación tenga que inscribirse como productor de producto. Esa responsabilidad dependerá de su actividad concreta, por ejemplo, si introduce en el mercado determinados productos envasados. Para los talleres, la cuestión práctica consiste en identificar qué envases generan, cómo deben separarlos y qué sistema de recogida corresponde a cada uno, sin confundir estas obligaciones con las de los fabricantes o distribuidores.


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