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Los neumáticos empiezan a ganar protagonismo en la electrónica del automóvil

La evolución de los sistemas de asistencia y del coche conectado empieza a convertir al neumático en una fuente de información cada vez más importante para el vehículo.

Desde los inicios, el neumático ha sido visto principalmente como un elemento mecánico ligado a la seguridad, el desgaste o el agarre. Pero la evolución tecnológica del automóvil está empezando a cambiar también el papel que juega dentro del vehículo.

Cada vez más sistemas electrónicos dependen directamente de la información relacionada con el comportamiento del neumático. Frenada, adherencia, estabilidad, distancia de seguridad o funcionamiento de ayudas a la conducción empiezan a estar mucho más conectados con el estado real de las ruedas de lo que ocurría hace apenas unos años. Y eso está haciendo que fabricantes y empresas tecnológicas trabajen ya en sistemas capaces de interpretar en tiempo real cómo se comporta el neumático durante la conducción.

En esa línea se sitúa la nueva tecnología presentada recientemente por Michelin, basada en un “gemelo digital” capaz de analizar el comportamiento del neumático utilizando únicamente los datos que ya genera el propio vehículo.

La idea es que el coche pueda anticipar situaciones relacionadas con adherencia, presión, desgaste o carga sin necesidad de instalar sensores específicos dentro del neumático. Según explica Michelin, el sistema combina inteligencia artificial, modelos matemáticos y datos del vehículo para interpretar en tiempo real el estado de las ruedas.

El neumático empieza a influir más en sistemas como ABS o ADAS

La importancia de este tipo de tecnologías va mucho más allá del propio neumático. El objetivo es que el vehículo pueda ajustar de forma más precisa sistemas relacionados con la seguridad y la asistencia a la conducción.

ABS, control de estabilidad, ayudas ADAS o sistemas de frenada automática dependen en gran medida del contacto real entre neumático y asfalto. Y ahí es donde la información sobre desgaste, presión o nivel de adherencia empieza a ganar valor dentro de la electrónica del automóvil.

Michelin asegura que su sistema es capaz incluso de ayudar a mejorar las distancias de frenado o detectar situaciones de aquaplaning utilizando únicamente software y los datos ya disponibles en el vehículo.

Lo interesante es que el neumático empieza a aportar cada vez más información al propio coche, algo que hace unos años parecía reservado únicamente a sensores y sistemas electrónicos mucho más complejos.

El taller también empieza a convivir con un coche más basado en datos

La evolución de los vehículos hacia arquitecturas cada vez más electrónicas también empieza a cambiar el trabajo alrededor del mantenimiento y la diagnosis.

El neumático sigue siendo un elemento de desgaste tradicional, pero cada vez está más integrado dentro de sistemas electrónicos que afectan directamente al comportamiento del vehículo. Eso obliga también a entender mejor aspectos relacionados con calibraciones, diagnosis, estado real de las ruedas o funcionamiento de ayudas electrónicas vinculadas al contacto del vehículo con el asfalto.

Porque en el automóvil actual, muchas veces la diferencia ya no está solo en la pieza física. También empieza a estar en la información que el coche es capaz de interpretar a partir de ella.


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